tiroidesEl tiroides es un factor que afecta a la pérdida de peso, y muchas veces le echamos la culpa cuando no logramos adelgazar. Lo cierto es que padecer de tiroides no implica que no se pueda perder peso. Si no se logra bajar de peso será por dos motivos, o porque no te estás alimentando bien y no sigues las pautas que te han recomendado o porque hay una mala regulación de la medicación, en cuyo caso deberás consultar siempre con tu médico.

 

La glándula tiroides produce principalmente dos hormonas, la Tiroxina (T4) y la Triyodotironina (T3).

Estas hormonas regulan el metabolismo corporal y la función de los órganos.

Cada célula de nuestro cuerpo depende de las hormonas tiroideas para su crecimiento normal y desarrollo, así como para regular funciones tales como la producción de energía y calor.

Las hormonas tiroideas afectan a la frecuencia cardíaca, el nivel de colesterol, el peso corporal, el nivel de energía, la fuerza muscular, las condiciones de la piel, la regularidad en la menstruación, la memoria….entre otras muchas funciones.

Son además fundamentales para el correcto desarrollo de los niños, ya que hacen que los tejidos se desarrollen de la forma y tamaño adecuados durante la época de crecimiento. Por ese motivo los niños con niveles anormalmente bajos de hormonas tiroideas presentan retraso en el crecimiento, mientras que los niños con niveles muy altos desarrollan un crecimiento esquelético excesivo pero más corto en el tiempo.

 

Visto la importancia que tienen estas hormonas podemos entender que un mal funcionamiento de la tiroides puede acarrear muchos problemas. Las patologías principales relacionadas con la tiroides se pueden resumir en:

 

HIPOFUNCIÓN

Disminución o ausencia de hormonas tiroideas. Sus síntomas pueden ser tales como piel fría, seca, áspera y rugosa, debilidad, letargo, somnolencia, hinchazón de los párpados, intolerancia al frío, disminución de la memoria, estreñimiento, aumento de peso, caída del cabello, disfonía, nerviosismo, alteraciones en los ciclos menstruales y palpitaciones.

Los tipos de patologías en este caso son:

    • Hipotiroidismo de Hashimoto: reacción del sistema inmunitario contra la glándula tiroides – es autoinmune.
    • Hipotiroidismo Subclínico: los niveles de THS están elevados (hormona que estimula a la tiroides para que produzca T4 y T3 cuando los niveles de éstas están bajos) pero los niveles de las hormonas tiroideas T3 y T4 son normales. Los síntomas son poco evidentes.
    • Hipotiroidismo Clínico: disminución de los niveles de T4.

Qué podemos hacer?

El tratamiento será principalmente farmacológico. La dosis debe estar muy bien controlada por tu médico. También hay que tener cuidado si se tienen otras patologías y/o se está tomando medicación que pueda afectar a su absorción.

Igualmente es fundamental realizar cambios en la alimentación, ya que hay alimentos y algunas sustancias que también pueden influir en la absorción del fármaco. Consulta con un profesional para que pueda ayudarte.

 

HIPERFUNCIÓN

Exceso de producción de hormonas tiroideas, cuyos síntomas son entre otros nerviosismo, aumento de la sudoración, intolerancia al calor, palpitaciones, cansancio, pérdida de peso, diarrea, temblores, molestias oculares, entre otros.

Las patologías que se presentan son:

    • Tirotoxicosis: se produce cuando la glándula tiroides emite cantidades excesivas de hormonas tiroideas, lo que lleva a niveles elevados en el torrente sanguíneo.
    • Enfermedad de Graves: enfermedad autoinmune provocada por la unión de anticuerpos a los receptores de TSH de la tiroides. La glándula tiroides por tanto sufre una alta estimulación y genera cantidades excesivas de hormonas. Se caracteriza por agrandamiento de la tiroides (bocio).

Qué podemos hacer?

En el caso del hipertoidismo además del tratamiento médico con fármacos hay que controlar la ingesta de yodo en la dieta. Un profesional podrá realizar un registro de lo que comes para ver cuánto yodo estás consumiendo. Igualmente te hablará sobre los alimentos cuyo consumo deberás moderar, recomendándote entre otras cosas una dieta baja en bociógenos (coles, col, coliflor, repollo, etc.).

No olvides que tu médico será el que te de la pauta a seguir con la medicación. Los profesionales de la nutrición podremos ayudarte a reforzar los efectos de la misma, además de controlar tu peso.